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La exposición a los niños a la violencia doméstica

Written by Brian Greenwood. Posted in Spanish Articles

En un mundo perfecto todos los niños tendrían un hogar donde se les garantizaría la seguridad, el acceso a un par de padres amorosos que tendrían como prioridad las necesidades del niño, y el apoyo y sustento que necesitan. A menudo, la presencia de una persona agresora en la casa altera radicalmente esta dinámica. En la mayoría de las casas, el padre (o figura paternal) es la persona violenta y la madre (o figura maternal) es la persona no violenta. Es importante recordar, como en cualquier tema relacionado con la violencia doméstica, que el agresor es responsable del impacto negativo que tienen los niños y es el único con el poder de cambiar y detener el comportamiento violento.

Muchos de los sobrevivientes o víctimas de la violencia doméstica hacen lo imposible por proteger a y cuidar de sus hijos(as), protegerlos del impacto del abuso, y muchas madres que viven en relaciones violentas, son bondadosas y atentas con estos. De hecho, aunque las mujeres que viven en situaciones violentas con frecuencia enfrentan barreras e inquietudes adicionales en sus vidas, los estudios sobre la paternidad de víctimas o sobrevivientes de maltratos muestran pocas diferencias entre las capacidades de la paternidad de las mujeres que han experimentado el maltrato por su compañero y las que no. Aún así también sabemos que las mujeres que viven con parejas o cónyuges violentos enfrentan retos enormes por ser las mejores madres, debido a las maneras en que los agresores sabotean deliberada e intencionalmente las relaciones entre la mamá y los hijos(as) y las maneras en que la agresión impacta negativamente la capacidad de la madre de satisfacer las necesidades de sus hijos(as).

Si está en una situación donde su pareja o cónyuge se comporta agresivamente, probablemente se pregunte cuál es el impacto que esta realidad tiene sobre sus hijos(as). La experiencia de cada niño con la violencia doméstica es tan individual y única como ellos. Algunos niños responden a la violencia doméstica con una preocupación obvia mientras que otros podrían enfrentarla relativamente bien en la casa. No hay ninguna fórmula de determinar el impacto que tiene la violencia doméstica en un niño en específico sin tomar en consideración una amplia variedad de factores, como edad, destrezas de contención, etapa de desarrollo, fortalezas personales, la comprensión e interpretación del niño hacia las situaciones violentas, sus sistemas de apoyo individual, la presencia de adultos bondadosos y comprensivos en sus vidas, y muchas otras características únicas de su hijo(a) y su ambiente. Aún hasta los niños que crecen en el mismo hogar pueden reaccionar diferente a la misma situación. Es importante tomar en cuenta la realidad única de cada niño cuando se piensa en la manera en que la violencia doméstica lo ha impactado.

Las experiencias con la violencia doméstica cambian a los niños, a algunos de una forma sutil y a otros de una forma que preocupa a los padres, maestros, defensores y adultos en la vida de un niño. Sabemos que muchos niños que crecen con la presencia de un agresor en su hogar son indistinguibles de sus compañeros que crecieron en hogares sin violencia. Aún así, algunos niños se ven impactados de manera más profunda, a medida que su conciencia de identidad, su relación con los demás, su rendimiento escolar y sus comportamientos son afectados negativamente por la violencia en la casa. Cuando una persona es agresiva con sus familiares con frecuencia amenaza la sensación que tiene el niño de que la familia es un lugar seguro y acogedor, y es muy confuso para los niños que aman tanto al agresor como al otro padre. Vivir con un padre agresor puede tener muchas consecuencias negativas para los niños, incluyendo la manera en que éste impacta sus comportamientos, pensamientos y sentimientos. Algunos ejemplos podrían incluir:

MANERAS EN QUE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA IMPACTA LA CONDUCTA DE UN NIÑO:

  • Conductas emocionales o internas: Esta conductas impactan generalmente los pensamientos de un niño sobre sí mismo y sus sentimientos, pero quizás no sean obvias para los observadores. Estas conductas se ven más en niñas que en niños pero pueden ocurrir en ambos sexos. Esto involucra formas en las que los niños responden al estrés mediante tales reacciones, como alejarse de una situación, ansiedad o depresión.
  • Conductas perjudiciales o externas: Se refiere a problemas de conducta que se manifiestan en el comportamiento de un niño y muestran la reacción negativa del niño a su ambiente. Estas conductas se ven generalmente con más frecuencia en niños que en niñas, aunque podemos ver estas conductas en ambos sexos.  Las personas podrían ver esto como una manera en que el niño “representa” y generalmente involucra problemas con las relaciones con los demás. Los ejemplos podrían ser un nivel más alto de agresión hacia otros, conducta maleante, aumento de hostilidad hacia los demás, problemas de conducta y actuar de manera destructiva. A veces, las madres informan que sus hijos ven a sus padres comportarse violentamente con ellos y luego imitan algo de esa misma conducta agresiva hacia sus madres. Esto puede incluir diferentes formas de abuso, incluyendo a niños agrediendo físicamente a sus padres o puede involucrar el abuso emocional, donde los niños no respetan a sus madres, se burlan de ellas y/o las humillan o denigran.

Es importante hacer notar que los niños podrían tener conductas en ambas categorías. Por ejemplo: un niño que tiene problemas de conducta en la escuela también podría sentirse muy ansioso por la situación en la casa.

PENSAMIENTOS, ACTITUDES Y CREENCIAS QUE PODRÍA TENER O DESARROLLAR UN NIÑO CUANDO SE EXPONE A LA VIOLENCIA DOMÉSTICA:

  • La violencia te da lo que quieras
  • Se acusa a las víctimas por la violencia
  • Cuando las personas hacen daño a otras, no se meten en problemas
  • Las personas que te aman también te pueden hacer daño
  • Las mujeres no tienen derecho a que se les trate con respeto
  • Usted tiene dos opciones, ser la víctima o el agresor
  • Las relaciones enfermizas o desiguales son normales y anticipadas

SENTIMIENTOS QUE PODRÍAN TENER LOS NIÑOS SOBRE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA:

  • Culpa (de alguna forma provoqué el abuso o no lo detuve)
  • Enojo (¿Por qué mamá lo hace enojar tanto?)
  • Frustración (Yo también tengo problemas y a nadie le importa)
  • Preocupación (¿Va a estar bien mi mamá?)
  • Ansiedad (¿Qué sucederá si me voy a otra parte?)
  • Temor (¿Me hará daño a mí también?)
  • Confusión (A veces amo a mi mamá y otras estoy enojado…)

Otra forma importante en que la violencia doméstica puede afectar a los niños es que las maneras de resolver y sobrevivir las situaciones de inseguridad en sus hogares se pueden convertir en un problema. Las estrategias de resolución de problemas y las destrezas de sobrevivencia que los ayudaron a atravesar en un momento por una situación enfermiza, podrían terminar por crear problemas en el futuro. Por ejemplo, si un niño cae en un mundo de fantasía cuando oye gritos en la casa, esto podría ser prejudicial para el niño cuando cae en un mundo de fantasías en la escuela. Los adolescentes que evitan estar en la casa para evitar la violencia podrían terminar huyendo de la casa y encontrarse en situaciones muy vulnerables mientras viven con amigos o en la calle.

A continuación, algunos consejos en cómo enfrentar la situación en la que está con sus hijos(as) si está preocupado por sus respuestas a la violencia doméstica.

Diga la verdad sobre el abuso aunque sea difícil hablar con sus hijos(as) al respecto. Los niños están conscientes de lo que sucede en su hogar y es importante para ellos que se hable de esto. Los niños pueden tener muchos malentendidos comunes sobre el abuso, tales como “es mi culpa de que estén peleando” (particularmente si el incidente violento comenzó por temas relacionados con su hijo(a)) o “mamá y papá son compañeros iguales y se están “peleando”. Algunas personas violentas les contarán a los niños su lado de la historia para dañar aún más la relación con sus mamás. Para los niños es importante oír su parte (de una manera adecuada para su edad) que el abuso no es su culpa ni la de usted. No les diga cosas que no necesitan oír, pero no comentar el abuso puede hacer más daño a los niños a largo plazo.

Conteste honestamente sus preguntas de una manera adecuada para su edad. Diga a sus hijos(as) que la conducta violenta del agresor no es aceptable y que no es su culpa. No necesita demonizar a su pareja o cónyuge (especialmente si es el padre del niño) para hablar de lo que sucedió. También es importante dejar saber a sus hijos(as) que está bien extrañar a su padre/guardián aunque no les guste lo que ocurre.

Reconozca la pérdida que podrían sentir. Deje que sus hijos(as) hablen abiertamente de sus sentimientos sin juzgar las respuestas que les da. Ellos necesitan validar y recibir la aceptación de sus sentimientos.

Converse con adultos. Es importante que usted tenga el apoyo de otros, pero sus niños no deben tener el papel de darle el apoyo emocional que necesita. Tenga cuidado de no comentar con los demás cosas específicas de su situación cuando sus hijos(as) puedan oír. Además, hay ciertos detalles que no son adecuados para compartir con niños. Asegúrese de prestar atención a la forma en que los niños podrían oír sin querer las conversaciones, como hablar por el celular en el carro mientras ellos están en el carro.

Está bien llorar frente a sus hijos(as). Esto les hace saber que los sentimientos son normales y les da la oportunidad de expresar los suyos. Estar triste debido a que sucedió un abuso es un sentimiento muy natural. Piense en su relación con sus hijos(as) y sabrá cómo comentar esa expresión de sentimientos con ellos. Los niños necesitan saber que sus sentimientos, cualesquiera que sean, son correctos.

Hay cosas que puede hacer para proteger a sus hijos(as). Hable cuando sea más probable que ocurra la violencia. Dependiendo de su situación, quizás tenga que decirles a sus hijos(as) que existe la posibilidad de que el agresor no viva más en su casa o que tengan que abandonar su hogar si éste decide no buscar ayuda y aprender una nueva manera de tratar a las personas. Es posible que se obliguen las visitas a los niños, así que es importante ser susceptible a lo que dice o prometa.

Establezca límites con sus hijos(as). Comente límites saludables con los niños. Cuando se exponen a la violencia doméstica, es importante que los niños sepan que ciertas conductas (como herir físicamente a otra persona) son inaceptables, aunque hayan presenciado esta conducta. A menudo, los niños funcionan mejor cuando saben lo que se permite y lo que no.

Ayude a sus hijos(as) a entender que no son responsables del abuso y que su trabajo no es detenerlo. Asegúrese de decirles que el abuso no es su culpa. Los niños necesitan saber que ellos no son la causa del daño aunque oigan palabras que lo sugieran. Necesitan saber que no pueden ni controlar ni detener el abuso cuando comienza y no es su responsabilidad intervenir cuando éste ocurra.

Para mayor información sobre las experiencias de los niños cuando su mamá experimenta la violencia, puede leer Little Eyes, Little Ears: How Violence Against a Mother Shapes Children as they Grow, disponible gratis en línea: http://www.phac-aspc.gc.ca/ncfv-cnivf/pdfs/fem-2007-LELE_e.pdf . Este documento corto le dará información incalculable sobre cómo la violencia cambia a los niños en la casa, cómo la violencia doméstica impacta su capacidad como padre y cómo la violencia doméstica puede tener un impacto sobre niños de diferentes edades. Este documento está disponible sin ningún costo.

Si le preocupan sus hijos(as), comuníquese con su programa de violencia doméstica local y pregunte sobre los servicios que podrían estar disponibles para sus hijos(as). Cada programa de violencia doméstica funciona diferente pero quizás tengan grupos de apoyo para sus hijos(as) o sean capaces de darle referencias de organizaciones que trabajan con niños. Recuerde que no está solo y tiene una tremenda capacidad de apoyar a sus hijos(as) durante esta experiencia.

La información se tomó de Little Eyes, Little Ears: How Violence Against a Mother Shapes Children as they Grow por Alison Cunningham y Linda Baker, disponible en http://www.phac-aspc.gc.ca/ncfv-cnivf/pdfs/fem-2007-LELE_e.pdf